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Cuando Erin McDonald entró en la perimenopausia, pensó que estaba haciendo “todo bien”. Probaba ayuno intermitente, keto, contaba macros, saltaba de una clase de HIIT a otra, corría, hacía senderismo y levantaba pesas. En teoría, estaba siguiendo todas las reglas del fitness moderno. En la práctica, estaba agotada, frustrada y sin resultados.
“Estaba creando mi propia dieta Frankenstein y me estaba matando a trabajar sin ver cambios”, recuerda Erin. “Comía sano, incluso eliminé el alcohol, pero no tenía intención ni un plan real”.
Su punto de inflexión llegó cuando entendió que su cuerpo, en esa etapa hormonal, no necesitaba más caos, sino claridad, estructura y constancia.
La clave: hacer menos, pero hacerlo con intención
Durante años, Erin fue, como muchas de nosotras, una “niña de los 90”: creció rodeada de mensajes sobre adelgazar, batidos sustitutivos, clases infinitas de cardio y la obsesión por estar más delgada.
“Recuerdo los SlimFast en mi nevera y la idea constante de que tenía que perder peso”, cuenta. Pero no fue hasta los 40, en plena perimenopausia, cuando comprendió que la clave no estaba en hacer más, sino en entender lo básico.
Dos números que lo cambiaron todo
Para Erin, el gran descubrimiento fue simplificar la nutrición a dos cifras:
- Las calorías para perder grasa
- Las calorías para mantener el peso
“Eso es todo en lo que respecta a la nutrición. Las calorías marcan la diferencia entre volverte loca y conseguir resultados”, explica.
Aunque destaca la importancia de las proteínas, la fibra y los alimentos reales, insiste en que el balance calórico es el factor decisivo.
Su estrategia fue sencilla:
- Cuando quería perder grasa, comía ligeramente menos de lo que gastaba.
- Cuando necesitaba un descanso (vacaciones, eventos, Navidad), comía para mantener su peso.
“Si tienes un evento el sábado, come para mantenerte y evita el sentimiento de culpa y el efecto rebote”, aconseja.
Menos cardio, más fuerza (y más paciencia)
Otro cambio radical fue su entrenamiento. Antes, Erin saltaba de un programa a otro, probaba DVDs, clases grupales y rutinas de moda. Pero nada se mantenía el tiempo suficiente como para ver resultados reales.
La solución fue abrazar el entrenamiento de fuerza con una regla simple: sobrecarga progresiva. “No necesitas un programa nuevo cada semana ni clases sofisticadas. Solo necesitas movimientos compuestos y progresar poco a poco”, afirma.
Sentadillas, peso muerto, press de hombros y press de banca se convirtieron en su base. Cada semana añadía un poco más de peso o repeticiones. El resultado: más masa muscular, un metabolismo más activo y el aspecto “tonificado” que tantas mujeres buscan.
El poder de caminar (sí, solo caminar)
En lugar de castigar su cuerpo con sesiones interminables de HIIT, Erin incorporó algo mucho más simple: caminar a diario.
“No necesitaba hacer clases de alta intensidad todo el tiempo. Caminar fue suficiente”, explica. Caminar no solo ayudó a aumentar su gasto calórico sin estrés, sino que también redujo el cortisol, una hormona que puede dificultar la pérdida de grasa durante la perimenopausia. Simplificar para dejar de adivinar
Uno de los mensajes más potentes de Erin es la importancia de dejar de improvisar. “Simplifícalo, hazlo más fácil para ti. Así dejarás de adivinar y empezarás a obtener los resultados que deseas”, dice. Para ella, la constancia no vino de la motivación, sino de tener un plan tan sencillo que era imposible no seguirlo.
Perimenopausia: el cambio de reglas
Durante la perimenopausia, las fluctuaciones hormonales pueden afectar al metabolismo, al sueño, al apetito y a la forma en que el cuerpo almacena grasa. Por eso, muchas mujeres sienten que sus métodos de siempre dejan de funcionar.
La experiencia de Erin demuestra que no se trata de hacer dietas más estrictas o entrenamientos más duros, sino de adaptar la estrategia a un cuerpo que está cambiando.
Las 5 lecciones que Erin quiere que recuerdes
1. Menos es más. Más dietas, más entrenamientos y más reglas no garantizan mejores resultados.
2. Las calorías importan. Sin obsesionarte, entender tu rango de calorías te da libertad y control.
3. Prioriza la fuerza. La masa muscular es clave para un metabolismo saludable.
4. Camina todos los días. Es una de las formas más efectivas y sostenibles de moverte.
5. Sé constante, no perfecta. El progreso real viene de repetir lo básico durante meses, no de buscar el método perfecto.
Un mensaje para las mujeres que están cansadas
Si te sientes identificada con Erin, no estás sola. Muchas mujeres llegan a los 40 agotadas de dietas, entrenamientos y culpa constante. La historia de Erin ofrece un enfoque refrescante: menos presión, más estrategia.
“Haz menos con intención y obtendrás mejores resultados”, resume Erin. Y, en un mundo obsesionado con hacerlo todo, quizá esa sea la clave más revolucionaria de todas.
Marina Salamanca Blanco redactora digital de fitness para Womans Health, analiza y comparte las últimas tendencias del sector. Graduada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, su pasión por el deporte la ha llevado a especializarse en esta área, convirtiéndose en una referencia para quienes buscan información actualizada y fiable sobre entrenamiento, bienestar y estilo de vida activo.
Toda su vida ha estado vinculada al mundo del baloncesto, lo que le ha permitido conocer de primera mano a numerosos expertos en entrenamiento y fisioterapia especializada en mujeres. Gracias a esta experiencia, su enfoque es completo y riguroso, combinando conocimientos prácticos y teóricos para ofrecer contenido útil y de calidad.










